Y así de golpe una bocanada de furia, un revuelo de bronca, desprecio, rechazo e impunidad que presiona el pecho queriendo salir... es preciso contener, esperar el momento de hacer justicia y que el nudo retroceda o al menos sienta esa saciedad de venganza tan necesaria. La vida juzga a su tiempo y se encarga de poner la basura en su lugar.
Hecho mi descargo que tu espejo y tu almohada se encarguen del resto. Amén.
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