Hoy parece más fácil tenerle miedo al amor que condenarse a la incertidumbre del "qué hubiese pasado si...". Es más fácil dar vuelta la cara que recibir una caricia, es mejor besar a un desconocido que dejar que quien merece besarte lo haga. Es mejor dejar el alma vacía para no sentir su existencia, es mejor no sentir.
Si me pongo exquisita podría intentar entender por qué decimos las cosas al revés, por qué si de hecho es de una forma, de palabra tenemos que mentir, ocultar, omitir, achicar? Sería todo tan simple si en vez de querer aplacarnos nos dejamos ser, fluir, que las cosas que SON tomen su rumbo, el suyo, no el que yo intento que tengan por hacerle honor a un orgullo o no sé qué. Pero es una pregunta sin respuesta para mi, para los sensibles que no tenemos miedo, a los seguros que sabemos que querer y ser queridos no nos saca de lo que somos nosotros mismos sino que nos complementa, nos agranda, nos potencia la felicidad. Es la condición del ser, no está mal sentir ni dar amor.
Soy fiel a mi interior y lo voy a seguir siendo, aunque me cueste muchos tropiezos, no voy a dejar pasar la vida sin haber sentido lo suficiente... y Nunca es suficiente!
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