Oigo tus pasos acercarse en el silencio, sigiloso para espiarme. Se oye más fuerte cuando cierro los ojos, y a mi mente le gusta imaginarte espiándome desde atrás de la pared. Te gusta verme mientras desato mi alma, fingiendo que no estás ahí, fingiendo yo que no te descubrí todavía. Me seguís la huella en secreto, me buscas en donde dejo lo peor de mi para juzgar mis días, a veces buenos, otros no tanto.
Te cuesta tanto ser de verdad que a veces te creo que sos sólo un sueño... y me quiero despertar.
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