El tiempo me corre, aunque nisiquiera noto su paso, una vez más me alcanza. Me devuelve la consciencia de lo vivido, es un soplo de recuerdos mayormente hermosos.
Es necesario pararse de vez en cuando a mirar hacia atrás y darse por aludido de lo alcanzado, de lo conseguido, en eso me encuentro hoy. Las tormentas que quedaron en el camino hoy son trofeos de lo que pude superar, lo que antes era pequeño e incierto hoy son certezas irremediables que me devuelven la alegria de saber que todo vale la pena. El tiempo (era cierto!) pone las cosas en su lugar, acomoda, armoniza... me regala la experiencia para tener calma ante la adversidad, me apoya un suelo firme bajo los pies cuando estoy bordeando algún nuevo abismo. Y hoy sé que no es gratis! el tiempo se cobra cada anecdota estampada.
Hoy, ante un nuevo comienzo, respiro hondo y doy un paso al frente convencida de que en el horizonte me esperan cosas buenas, pero no hay celeste que no cueste, asique puesta mi armadura salgo a batallar mis 24.
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